Desde que me acuerdo, me gustó crear. Conectar. Variar. Ir y venir. Crecer y volver a ir. Ver. Volver y contar.
Soy la segunda hija de padres muy jóvenes, que arrancaban su vida en el campo, en la década del 60, cerca de Gral. Madariaga, en la Provincia de Buenos Aires. Siempre hubo libros y una cámara de fotos cerca. Mi papá construyó un laboratorio debajo del molino de agua, en ese primer campo.
Habité geografías desde la pampa bonaerense a la ciudad, atravesando fronteras. Primero por las búsquedas de mis padres, y luego por anhelar, (necesitar?) yo misma, la permanencia en el cambio. Mudé entonces de carrera y casa muchas veces, dándoles una impronta que, casi siempre, comienza por demoler para crear.
Soy una observadora que intenta relatar, en imagen y palabra, lo que ocurre entre una cosa y otra. Llevo adelante varios proyectos, entre ellos ¨Sin título¨, en el que exploro un espacio de cruce entre la artista como provocadora, a veces en tono lúdico y, otras, más grave y sensible, con el observador como actor necesario de la obra.
Creo un vínculo que intenta tejer redes, talvez porque el movimiento tenga en mí el evidente costo de la pérdida.
En ese movimiento, con sus preguntas, encuentro mi identidad.
Me formé en el Taller de Ángela Copello. Fui parte de Proyecto Imaginario y Casa de letras. Continúo mi formación en las áreas de imagen y palabra.
Mis trabajos se han expuesto en pequeños espacios como Malagrino Café, en Olivos, en el museo Raggio y ODA como parte del taller de Ángela Copello, y en la Galería Weil Art en la Ciudad de Panamá.
En el año 2022 la Serie ¨Chicas Grandes¨, obtuvo el reconocimiento como objeto de Interés Cultural por parte de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, como parte del colectivo ¨Belleza sin edad¨.
Hace no mucho tiempo, encontré en la casa de mis padres una imagen en blanco y negro, pequeña, que en su reverso cuenta en trazo infantil: ¨Primera foto que yo saqué¨. Se trata de una perspectiva de la Iglesia de Pinamar, y retrata varios de mis intereses: la arquitectura, el paisaje, lo espiritual, utilizando la imagen como registro, o como un intento de detener el tiempo, escurridizo como arena seca entre los dedos.

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